Hace unos meses contábamos una visita que hicimos a las faldas del Yangminshan, una montaña que hay cerca de aquí que tiene cierta actividad volcánica y en la que se puede disfrutar de unas vistas preciosas y escapar un poco del agobio de la ciudad.
Seguro que todos conocéis las flores de loto y las habéis visto en jardines o arreglos florales. Aquí, el loto, además de ser una flor ornamental preciosa, es un vegetal comestible.
Hoy va otra tanda de motos "tuneadas" al estilo taiwanés más "matado".
Primero una moto abandonada convertida en parterre. Parece que a alguien se le ha roto la moto y ya no la ha llevado a arreglar. Al contrario, la usa para adornar la vía pública.
Moto ornamental
Carrito de minusválido
Moto - biga
Las dos últimas son venículos "tuneados" para minusválidos. La primera es una silla motorizada, con parasol y todo. Aquí, este tipo de vehículos van por la carretera (porque el estado de las aceras es lamentable, cuando las hay...) y van tan rápido como una scooter o más. Además, suelen llevar mil lucecitas de colores para que se les vea bien e incluso a veces música. Es todo un espectáculo verlas.
La segunda es una moto tuneada para llevar una silla de ruedas. Sobran las explicaciones, ¿verdad? En fin, ya podéis imaginaros los laxos que son aquí con la ITV.
Si hace unos días hablábamos del museo de Kuantu y os mostrábamos las esculturas que van apareciendo por el camino, hoy nos gustaría recalcar un par de cosillas de la decoración del museo.
Independientemente de las exposiciones, el museo tiene un tono muy juvenil e informal. Y eso se puede ver en las áreas de descanso, es decir, donde se encuentran los baños y la máquina de agua (por si no lo he dicho antes, en Taiwán es muy típico que los edificios públicos dispongan de máquinas de agua para los visitantes, que pueden escoger entre dos o tres temperaturas distintas y llenar el termo o la botella cada vez que gusten).
Así, encontramos este mural en la entrada del área de descanso:
El avión ha sufrido un accidente
Parece que el avión que iba a llevarle la cuchara al niño ha sufrido un percance y ha tenido que realizar un aterrizaje forzoso...
Por otro lado, encontramos este "inspirado" mural en el baño de señoras:
Baño de señoras
Sí, muy motivador, ¿verdad? La verdad es que me cuesta imaginarme uno de estos en un museo de bellas artes de un país europeo. Qué humor escatológico...
En una droguería de Ximen nos encontramos, entre otras lindezas, esta plantilla para pintarse las cejas correctamente y que no se queden una más corta o más arriba que la otra.
Sí, es un invento japonés, ¡cómo no!
El funcionamiento es sencillo: coges el trasto por el mango, te lo apoyas en la frente a la altura donde quieras pintarte las cejas y pintas en el agujero de la plantilla con un lápiz de cejas o lo que se tercie según el caso.
Hoy retomamos el olvidado tema de las bebidas raras y os traemos... ¡Fanta de fresa!
Fanta de fresa fresquita
Como creo que ya sabéis, en Taiwán no existe la fanta de limón (aunque sí que hay bebidas del estilo, como el CC Lemon) y, en cambio, hay fanta de uva. En Singapur nos encontramos la Fanta de fresa. Sinceramente, luce mejor que sabe. Para que os hagáis una idea del sabor: ¿recordáis el apiretal, aquel jarabe para niños contra la fiebre de color rojo que nos daban con cuentagotas? Pues quitadle el paracetamol y añadidle burbujas. Más o menos eso es.
¡Hola! Me acabo de encontrar este magnífico vídeo (en inglés) sobre snacks taiwaneses y lo comparto con vosotros. Nosotros hemos probado algunos y ninguno de ellos nos ha gustado demasiado, peeeeero... es lo que hay :)
Hay veces que pasan cosas que te dejan ojiplático y patidifuso. Que no entiendes por guiri, o que nadie entiende porque la persona que se encarga de que ocurran está zumbada (o es un fanático religioso, que a veces hasta va de la mano). No sabemos cuál es el caso aquí, pero resulta que nos encontramos con un hombre con una bolsa térmica en la cabeza, con sus agujeros para ver, caminando por la ciudad.
¿Perdió una apuesta? ¿Le hizo una promesa a la virgen? ¿Tenía muy mala cara ese día y se tapó con lo primero que encontró? Sólo él lo sabe...
¡Hola!
Hoy me gustaría presentaros un local al que solemos ir de vez en cuando. Es un cat café, es decir, una cafetería con gatos que están por allí y que se pueden acariciar. Lo que en Japón se conoce como Neko café, vaya. Este nos queda cerca de casa y tienen cafés buenos, así que algunas veces nos dejamos caer por allí. Se llama "Mask cat" y, como ahora veréis, toda la decoración se basa en gatos.
Logotipo Mask Cat
Entrada
El interior está dedicado al "cat art", todas las paredes tienen cuadros, fotos, dibujos o murales de gatos que van cambiando cada vez que pasas por el local.
Mural
Dibujín en la pared
Vista interior
Y bueno, ya que es una cafetería, qué menos que poner algo del género que venden, ¿no?
Cappucino gatuno
Y para acabar, los gatos de la cafetería. Son tres: uno rojo, uno blanco con el pelo largo y uno negro que no tiene cejas (?) Las fotos son calidad móvil, es lo que hay...
Hoy os muestro una de las tiendas que se ven bastante por el barrio. Realmente no sé si es un restaurante, una carnicería o una tienda de comida para llevar (quizás todo a la vez). Lo curioso es que tienen una forma un tanto tétrica de "enseñar el género", como podéis ver...
Tienda comida
En la parte de abajo, aunque no se aprecia bien, hay varios platos de comida preparada, verduras y cosas a base de soja mayormente y en la parte de arriba embutidos y pato. No sé yo por qué cuelgan a los patos así, desde luego a mí no me abre el apetito cuando los veo ahí colgados con el cuello retorcido...
Patos
También vendían estas cosas, que no sé qué son. Lo del la izquierda parece una sepia, pero el muñón cosido ese no tengo ni idea...
Saludos,
S.
Actualización: como siempre, una amiga taiwanesa me ha sacado de dudas con el establecimiento. Resulta que este tipo de tiendas se llaman "Siu mei" y son una especie de asadores al estilo cantonés. Y la cosa con el muñón parece que es una pata de cerdo. ¡Misterio resuelto! ¡Gracias, Yenju!
Paseando por el barrio encontramos un restaurante que parecía "de alto standing" y que presentaba en el escaparate una vitrina con lo que creemos que es una aleta de tiburón.
Aleta ataviada con lacito
Nos ha sorprendido bastante porque la pesca de tiburones se prohibió en Taiwán en 2011, por lo que esa aleta debe valer una fortuna (y estar bastante momificada también...).
Suponemos que tener una aleta de tiburón en el escaparate, ya que actualmente ya no se venden, tiene que darle al local toda un aura de lujo y sofisticación, aunque a nosotros nos dio sensación de decrepitud y de rancio abolengo. ¡Shock cultural una vez más!
Hoy cambiamos un poquito el tema y volvemos a las locuras que estos taiwaneses hacen con las motos. En la foto, como podéis apreciar, en un arrebato de seguridad vial, han colocado una sillita de madera para niños bien pequeños sobre la plataforma de la scooter, para que vayan sentaditos y quietecitos mientras sus padres conducen.
Silla para niños
Lo que no se haya inventado con una moto en este país, no existe, directamente.
¡Hola!
Hoy quería hablar un poco sobre la locura que se ha desatado en esta país con el pato de goma gigante de Florentijn Hofman. Para los que no sepáis de qué estoy hablando, aquí lo tenéis:
Pato de Hofman en Hong Kong
Pues bien, este patito va visitando ciudades desde 2007 y la gente se vuelve loca con él. ¿El motivo? Pues supongo que porque les parecerá "mono" y ya sabéis que aquí las cosas monas son prácticamente motivo de veneración.
Fiesta de bienvenida del pato con ballet de patitos
El caso es que hay merchandising del pato de todo tipo: ropa, menaje, juguetes, accesorios, objetos de escritorio.. cualquier cosa que se os pueda ocurrir. Y, por supuesto, hay varios patitos hinchables en la ciudad que imitan al grande, como por ejemplo este en la puerta de una juguetería.
Bandai con pato
Primer plano del pato
Hasta tal punto llega la fiebre anátida que para año nuevo (año nuevo "occidental", por decirlo así) el famoso pato flotaba feliz en el puerto de Keelung, una ciudad al Este de Taipéi, y los curiosos asistían en masa a verlo. Pero el pequeño gran pato sufrió un percance unas horas antes de año nuevo...
Tal ha sido la conmoción que tuvo que salir al paso el portavoz del ayuntamiento de Keelung para dar una explicación de la trágica muerte del patito de goma, que se achaca a la acción de unas águilas que rondaban por el puerto (?). Y, por supuesto, se ha prometido que se buscará un reemplazo para que la gente pueda seguir disfrutando del animalito.
Ahora, la cosa no acaba aquí. Aprovechando el tirón, una empresa taiwanesa ha creado el Dream Duck, una copia del pato de Hofman, pero con diferentes rasgos faciales, que también se ha colocado en el puerto de Keelung y a la que afortunadamente las águilas no han atacado. Un flagrante caso de copia, en todo caso, que ha disgustado profundamente al artista original y que ha creado un conflicto entre el gobierno de la isla y el artista, que exigen la retirada de la copia, y la empresa de la copia en cuestión.
Ya veremos cómo acaba la locura del pato amarillo.
Hace unos días paseábamos por el mercado nocturno que abren todos los días cerca de casa y nos fijamos en un aperitivo con un aspecto un tanto extraño y que una buena amiga taiwanesa nos recomendó probar hace unos meses, cuando empezó la temporada: las castañas de agua.
A mí, personalmente, me recuerdan a unas alitas de pollo con la piel negra y diminutas, aunque nada tienen que ver con eso.
Castaña de agua
Este fruto se vende hervido y asado, con un condimento que pensábamos que era sal pero que más bien era dulce. El sabor es dulce y terroso. Sabe a tierra, a barro. Será porque se crían en el fango de los lagos y las aguas estancadas a unos cuatro metros de profundidad.
Aquí se suele comer así, hervida y tostada, o como ingrediente para platos más elaborados, como por ejemplo dim sum de castaña de agua.
Nuestro veredicto: no vale la pena. Si el comensal en cuestión es fan de los sabores a tierra (regaliz, té rojo...) quizás le encuentre un puntito, pero si no es el caso hay cosas mucho más sabrosas que probar en el mercado.
Supongo que todos conocéis las manzanas de caramelo de las ferias y sus variantes (fresas, trozos de cualquier fruta...)
Pues hoy os enseño lo que nos encontramos en un mercado tradicional de Osaka y que parecen ser pulpitos con caramelo (aunque bien podrían haberle caramelizado un poco de salsa de soja por encima para darles un toque más salado, quién sabe, yo no me arriesgo a probar después de lo que me pasó con los dangos la primera vez que fui a Japón).
Hoy descansamos un poco de HK y volvemos a Taipéi. En concreto, hoy nos desplazamos hasta Yuanshan, donde se encuentra el edificio EcoArk, un ejemplo de construcción ecológica con materiales reciclados, específicamente con botellas PET.
El pabellón ocupa 2186 m2 y mide hasta 28 metros de alto. Para construirlo se han necesitado más de un millón y medio de botellas de plástico hexagonales.¡Ah! Y su construcción quedó patente en la serie Megaetructuras de National Geographic, así que podéis buscar el capítulo por ahí e informaros más.
Interior del EcoArk: totalmente fabricado a partir de materiales reciclados y accesible en silla de ruedas.
Paredes de bloques de botellas
Paredes de bloques de botellas
Estructura en niveles: parte superior volada e inferior acuática
Lateral abierto
Y, ya de paso, galería fotográfica a la salida con las vistas típicas de la ciudad
En Hong Kong no pudimos evitar meternos en un mercado de fruta y verdura a ver qué se vendía en los puestos de este país. Nos hizo especial gracia esta fruta peluda que no sabíamos que era hasta que hicimos cierta investigación posterior al llegar a casa. Son una fruta llamada rambután. Probablemente os sonará el nombre de las cartas de los restaurantes chinos.
Por dentro son como una uva grande y blanca y tienen un sabor dulce. Como en esta imagen de Wikipedia:
Parecen escleróticas >_<
Así que ya sabéis, si tenéis curiosidad por probarlos, buscad vuestra tienda china o restaurante chino más cercanos y ¡a por ellos!
Hoy vamos a hablar un poquito más de las curiosidades que se pueden encontrar en Hong Kong. Como ya sabréis, Hong Kong es una "región especial" de China, con una legislación diferente a la del resto del país, más "fácil" en cierto modo para comerciar con el exterior. Además, es un importante puerto de intercambio. Así pues, llegamos a la premisa de que en Hong Kong se mueve mucho dinero. Y además, a la gente le gusta lucir, ostentar. Como resultado, las calles de Hong Kong están llenas de tiendas de artículos de lujo y de joyerías. Las joyerías con las piezas menos discretas que he visto en mi vida.
Para muestra un botón:
Escaparate de una joyería en Hong Kong: "tó oro del bueno"
Et voilà! Aquí está el escaparate de marras. Todo joyería fina, ¿eh? ¡Oro a mansalva! Lo mejor/peor de todo es que este escaparate es uno de tantos, no destaca precisamente por exceso ni por defecto. Todos eran así, con collares de medio kilo de oro que parecen pecheras con forma de cerdita y lechones. A todo esto, os pongo otra foto para que veáis la obra de arte más de cerca.
Collar de cerda y lechones: joyería fina
En fin, ¿qué os parece tanta abundancia? Recuerdo que cuando paramos a hacer estas fotos había unos italianos contemplando también atónitos este collar en cuestión y hacían bromas sobre lo "discreto" que era. Afortunadamente, no vimos a nadie llevando tal escudo al cuello. Aunque, con el sentido de la moda tan extraño que tienen por aquí y lo que les gusta ostentar, poco me extrañaría que, en un restaurante de varias estrellas, las señoras llevaran este tipo de pesos con orgullo (y acompañados de trajes y estampados de los que duelen a la vista).
¡Ya hacía tiempo que no subíamos ninguna bebida inusual! Si es que cada día somos más perezosos para probar cosas nuevas...
Bueno, hoy os presento la bebida de sésamo negro, que tiene este inusual aspecto:
Bebida de sésamo negro
Es una especie de batido de sésamo con un sabor que, para mí, es como el sabor que se te queda en la boca después de pasarte toda la tarde comiendo pipas saladas. Lo mismito, exactamente igual. El color txapapote tampoco ayuda a que sea agradable a la vista. Ni el espesor ayuda tampoco. Pero en fin, los demás que lo han probado dicen que no está mal, será que soy un poco tiquismiquis.
¡Hola a todos! Hoy quiero hablaros de una cosa que me sorprende casi cada día desde que llegamos. Estoy hablando del ritual de tirar la basura, que se aleja bastante de como tiramos la basura en casa y tiene unas pautas que hay que aprenderse para tener éxito en esta ardua empresa.
Lo primero que nos sorprendió al llegar a nuestro piso compartido de Taipéi fue la cantidad de bolsas para tirar el reciclaje que teníamos. No exagero, podíamos tener perfectamente 5 o 6 bolsas diferentes y, curiosamente, en ninguna de ellas había restos de comida. ¿Por qué? Pues porque en aquella casa, y me consta que en otras también, para evitar el olor y la aparición de bichos, la bolsa de basura orgánica se guarda en el congelador. Así, en una casa de 5 personas con un congelador bastante pequeñito y en pleno verano, no podíamos guardar casi ni cubitos porque la bolsa de basura era la dueña y señora del lugar más fresco de la casa.
Por ello pensamos en tirar al contenedor la basura que generáramos cada vez que preparábamos una comida. Craso error. En Taipéi no hay contenedores de basura. Y apenas hay papeleras. La basura se tira directamente en el camión, al que hay que "cazar" cuando pasa por tu calle, a menos que tengas suerte y pare cerca de tu portal. De este modo se evita la acumulación de bichos y olores, especialmente en verano. ¿Cómo se sabe cuándo llega el camión de la basura? Porque siempre pasar a unas horas fijas y se anuncia reproduciendo una canción, como por ejemplo el "Para Elisa" de Beethoven. La música del de nuestra calle (la "canción del camión de los helados", según un compañero) es esta que podéis ver en este vídeo:
La cuestión es que si estás haciendo algo cuando lo oyes llegar, tienes que darte brío para preparar las bolsas, vestirte medio decente para bajar a la calle, esperar el ascensor (porque todos los vecinos están llamando a la vez) o bajar a pie, llegar al camión y depositar la bolsa antes de que vuelva a arrancar. Todo esto a ciertas horas determinadas. Si no llegas a tiempo o no estás en casa, pierdes turno hasta la siguiente hora de recogida.
¡Ah! ¡Y otra cosa que hay que tener en cuenta! La bolsa. Si no se usa una de las bolsas aprobadas por el gobierno, no puedes tirarla al camión. Te vuelves a tu casa con tu bolsa y le haces un hueco en el pobre congelador. Esto se debe a la política de impuestos de basura en Taipéi (y no sé si en el resto de Taiwán), en la que el impuesto se recoge pagando unas bolsas especiales. Unas bolsas que cambian de color según la ciudad (azules en Taipéi, rosa en New Taipei, en el resto de sitios no lo sé) y que son más complicadas de imitar que los bolsos de Prada. Porque el gobierno, previendo que la gente metería la basura en bolsas del mismo color azul e intentaría engañar a los pobres basureros, ha equipado sus bolsas con un sello numérico identificativo especial, que a mí me recuerda un poco a los sellos de las botellas de bebidas alcohólicas.
Y, por si aún así alguien quiere timarlos con las bolsas, también llevan un holograma como los que llevan las películas originales. Una pasada, en fin...
Y luego llega la parte de reciclaje, que ya es por donde yo me empiezo a perder, así que os lo voy a explicar como mejor sepa. Cualquier envase con el logotipo de reciclaje, cuadrado con 4 flechas, es susceptible de ser reciclado.
Logo de reciclaje (¿me engañan mis ojos o aquí hay una cruz gamada subliminal?)
Pueden entregarse para reciclar de dos formas. La primera y más sencilla es meterlo todo, limpio y sin restos orgánicos, en una bolsa y entregársela a una de las personas que recogen reciclaje y que se sacan un poco de dinero con ello. Ellos ya se encargan de separarlo y entregarlo. La otra es entregarlo ya separado en el camión. Hasta donde yo sé, se entregan por separado el plástico duro (el blando no les gusta mucho), el cartón, el papel, el vidrio, las bandejas de espuma (de esas con las que envasan la carne) y la ropa vieja. Si hay que tirar algo "especial" como fluorescentes, pilas o pequeños electrodomésticos, también hay que bajarlo al camión a parte. Y si hay que tirar cosas más grandes, se puede avisar al ayuntamiento para que manden a alguien a recogerlo.
Y bueno, eso es todo más o menos. La verdad es que lo del reciclaje se me sigue escapando después de tres meses aquí, pero afortunadamente, como viene una señora a llevarse el de toda la finca, se reduce el problema un poco.
Espero que os haya gustado nuestra pequeña aventura diaria que es tirar la basura en esta ciudad.
Ese es el pensamiento que seguramente le pasó por la cabeza al flamante propietario de este vehículo híbrido tan sofisticado que podéis ver aquí:
Moto modificada
Esta moto estaba aparcada delante de nuestra casa y captó toda nuestra atención (y la de algunos vecinos). No sabemos si el conductor va en silla de ruedas y le ha hecho este "apaño" para poder seguir conduciendo sin problemas, o si necesitaban espacio para las bolsas de la compra, o para su perro, o para llevar trastos... el caso es que el avispado propietario parece que ha dividido la moto en dos y la ha vuelto a montar con la plataforma por el medio, como podéis apreciar.
Moto modificada (2)
Creo que todavía no hemos hablado ningún día de las cosas increíbles que se ven en Taipéi e involucran a una moto. Hemos visto desde familias de 4 miembros + mascota en una scooter hasta una persona llevando una escalera de varios metros mientras conducía.
No sé a vosotros, pero a mí no deja de parecerme una cuádriga (bueno, más bien una biga) moderna.